miércoles, 15 de enero de 2014

Trujillo y el ciclon san zenon

8:55



Trujillo aprovechó políticamente el ciclón San Zenón


El efecto destructor del ciclón San Zenón el 3 de septiembre de 1930, que destrozó totalmente la mitad de los edificios y el 70% de las casas de Santo Domingo, fue aprovechado por Trujillo para marcar políticamente el cambio de modelo de vida general de los dominicanos.

La afirmación aparece en la conferencia "El ciclón de San Zenón y la Patria nueva", del historiador Frank Moya Pons, ofrecida en la Universidad de Louisiana, en el marco de un evento académico dirigido a analizar los efectos sociales y políticos de catástrofes naturales.

Moya Pons hace esa afirmación al referir el ensayo de Andrés L. Mateo titulado "Mito y cultura en la Era de Trujillo". Indica que la reconstrucción de la ciudad y por extensión de todo el país "proclamaba el triunfo de la misión de Trujillo de introducir la civilización".

Mateo, citado por Moya Pons, dice que Trujillo tuvo la habilidad de proyectar a todo el país el espíritu de reconstrucción, pese a que el fenómeno natural sólo afectó de lleno a la capital.
"La continua repetición de los propagandistas (de la reconstrucción de la ciudad) terminó convirtiéndola en una poderosa verdad social más fuerte que cualquier mito, porque se asentó sobre un hecho real e indiscutible", afirma Moya Pons.

Dice en su intervención que esa reconstrucción que dio paso a una ciudad moderna fue un proceso contemplado, evidente y vivido por los habitantes de la urbe.

"Esa verdad material se convirtió en verdad social al ser repetida muchas veces al día, cada semana y cada mes durante los 31 años del régimen de Trujillo en decenas de miles de discursos, transmisiones radiales, charlas, clases en las escuelas y universidades", indica.

Sostiene que la diaria repetición de esa verdad social fue uno de los medios utilizados por Trujillo para obtener legitimidad política a favor de su régimen, cuyos "oscuros orígenes él trató de borrar de la memoria nacional mediante el adoctrinamiento de la población".

Recuerda que el ciclón fue llamado San Zenón correspondiendo a una típica costumbre de bautizar ese tipo de fenómeno natural con el nombre del santo que corriera ese día en el santoral católico.

"San Zenón pudo haber sido una más de las típicas grandes tormentas caribeñas, de no haber sido por el rápido crecimiento que había experimentado la ciudad de Santo Domingo en la década de 1920, originada en la migración campesina acelerada hacia la urbe", dice.

Destaca que el censo municipal de 1919 registraba en la capital a 26.812 personas, pero que en 1935 esa cantidad era de 116.992, de acuerdo con José Ramón López, citando el Censo y Catastro de la Común de Santo Domingo.

Apunta que para el 1930 la ciudad tenía unos 50 mil habitantes, añadiendo que si fueron ciertas las estadísticas de que se produjeron cuatro mil muertos y 19 mil heridos, la conclusión es que uno de cada dos habitantes de la comunidad sufrió heridas o murió, otorgando a San Zenón la condición de uno de los fenómenos de ese tipo de mayor capacidad mortífera.

Se estimó que en realidad el 70% de las casas fueron arrasadas y que la intensidad fue ciertamente apocalíptica, según indicó el Listín Diario cuando pudo volver a circular, el 10 de septiembre de 1930.


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Somos un grupo que nos enfocamos en la investigación perenne de los orígenes de la geografía en el espacio y tiempo. Más las incidencia de esta en diferente áreas mundiales, especialmente República Dominica y el continente Americano.

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